En la asamblea nos enteramos lo que ya muchos sabíamos; todas las medidas que la empresa propone y que están negociando los sindicatos van a perjudicarnos. La justificación: la empresa está en quiebra.
Pero los trabajadores no somos los responsables y no tenemos que pagar los platos rotos de la patronal y sus políticos. Los trabajadores debemos decir NO a estas medidas antiobreras con el Sí a la huelga y a la lucha por mantener nuestros derechos, salarios y puestos de trabajo.
La empresa propone que no haya subida salarial en los próximos años. Quien diga que es una congelación del salario dice una media verdad, que es a veces peor que una mentira. Con la subida del IVA y la crisis, es una reducción de los salarios.
Habrá gente que diga que los 140 compañeros “eventuales” que se han quedado en el paro no son despidos. Pero hay que decir la verdad en lenguaje obrero: son despidos pues en otro tiempo estarían trabajando. Y no se puede jugar con el pan de los trabajadores en esta situación. No podemos consentir que haya despidos y hay que negarse a negociar cualquier despido que no signifique la readmisión inmediata.
Algunos entienden que hay que ser solidarios, es decir, apoyar y ayudar a los que están en peor situación. Vale. Sin embargo, nosotros entendemos la solidaridad como la unión de los trabajadores contra los que se aprovechan de nosotros: los directivos con sus sueldazos, los banqueros que cobran sus intereses a costa de todos, sus políticos y periodistas vendidos, pandilla de sinvergüenzas al servicio de la mentira. No caigamos en la trampa: nuestra solidaridad es exigir que sus sueldos, intereses bancarios, dividendos…, vayan para mantener las empresas públicas y no bajarnos el sueldo para pagar sus intereses.
Ellos nos dicen: si os sacrificáis, podremos mantener la empresa pública. Si os bajáis el sueldo, aceptáis despidos, trabajáis más, podremos salvar la empresa. Es mentira: aunque aceptemos el plan de viabilidad, Tussam va a mantener pérdidas y justificarán parte o entera su privatización y la pérdida de nuestros derechos. Porque el dinero está en las cuevas de Alí Babá (los bancos y las cuentas de la burguesía).
Es la única manera de ver cómo han vendido el patrimonio público y hecho sus negocios, sus contratos blindados y comisiones a costa del dinero público: exigir una auditoria pública controlada por nosotros.
Así podremos negociar con garantías.
Para una empresa pública y servicios esenciales para la comunidad, la única solución es que se financie con dinero de los que se enriquecen a costa del trabajo: gran patronal, bancos, los más ricos. A través de impuestos, expropiaciones, etc...
Como estamos viendo, las asambleas son masivas, los compañeros discuten libremente. Deben de ser soberanas y es la unidad la que importa pues es la mayoría la que debe aprobar o no nuestras posiciones y todos –sindicatos incluidos- aceptarla. ¿Para qué hace falta el referéndum si hemos decidido en las asambleas?
La patronal tiene sus medios: la prensa, la TV, el dinero y la policía. Nosotros tenemos el medio mejor: la huelga y la unidad. ¿Para cuándo vamos a dejar la huelga? Hay que mostrar ya nuestra fuerza, para que el pueblo se entere y otras empresas, como Correos o los servicios municipales, sepan que no están solos.