Los trabajadores del Metro de Madrid han protagonizado huelgas y movilizaciones contra los recortes salariales y la vulneración del convenio colectivo por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre, del Partido Popular. Las huelgas han mostrado la rabia de los trabajadores ante los ataques del gobierno que les quieren hacer pagar la crisis originada por los banqueros y gran patronal. La huelga ha tenido también un factor importante en la lucha de los trabajadores contra los recortes: la participación en asambleas masivas decidiendo en todo momento las acciones a tomar y el rechazo a los servicios mínimos del 70% y 50% que arbitrariamente el gobierno de Madrid había impuesto.
Asimismo este conflicto ha mostrado la reacción del gobierno “socialista” de Zapatero y de la derecha de Esperanza Aguirre. En un mano a mano, han mostrado que defienden por igual los intereses de la gran patronal y también cual es su temor: si los trabajadores reaccionan, como lo han hecho en Madrid, ellos tendrán que ceder. Este conflicto es la demostración de las posibilidades del mundo del trabajo contra el capital. Es la unidad de los trabajadores en las asambleas, la voluntad de lucha y la generalización de las movilizaciones a todos los sectores obreros, el camino para impedir que los trabajadores paguemos la crisis de los capitalistas.
La reacción de los trabajadores con huelgas y movilizaciones en contra de los recortes salariales del 5% que el gobierno de la Comunidad del Partido Popular quiere realizar siguiendo la política de los “socialistas” de bajar los salarios y de vulnerar los convenios colectivos, muestra que los trabajadores no se someten. La lucha comenzó con una concentración en la Puerta del Sol de Madrid el día 17 de junio en cuanto se supo que el parlamento de Madrid iba a discutir un decreto ley de Esperanza Aguirre. El 18, en una asamblea masiva de más de 4000 trabajadores, se constituyó un comité de huelga de dos compañeros por sindicato presentes en el comité de empresa. La presencia sindical está repartida entre los sindicatos CCOO, UGT, el Sindicato de Conductores y Solidaridad Obrera, sindicato anarcosindicalista del Metro de Madrid y otro sindicato minoritario de cuadros. En la asamblea se decidió ir a la huelga el día 28, cuándo se discutía en el parlamento el recorte salarial. La rabia de los trabajadores se hizo patente en la asamblea discutiendo la posibilidad de convocar huelga indefinida si se seguía en el camino de hacer pagar a los trabajadores la crisis de los banqueros y capitalistas. Los trabajadores estaban hartos de hacer concesiones a la patronal. El recorte suponía, además, la vulneración del convenio colectivo que había supuesto ya una congelación salarial y la reducción de personal al introducir taquillas automáticas en las estaciones. Los convenios colectivos tienen rango de ley, si la patronal puede pasárselos a la torera el retroceso en los derechos de los trabajadores será tremendo. Supondrá que los trabajadores no tendrán defensa ninguna en el mantenimiento de las condiciones de trabajo e impondría directamente la dictadura y la arbitrariedad de la patronal. Este gobierno, con la patronal al frente, no cesa de atacar a los trabajadores y cada vez exige más sacrificios. Los trabajadores comprendieron que no podían aceptar más sacrificios para que los banqueros y la patronal sigan enriqueciéndose. El cinismo del gobierno de derechas se hacía más patente cuando se supo que mientras exigía un ahorro en los salarios de cerca de 9 millones de euros, la dirección del Metro de Madrid había contratado en publicidad cerca de 24 millones de euros con una empresa ligada a dirigentes del PP.
El decreto ley se discutió el 28, aprobándose la bajada del 5% de los salarios a los más de 7.700 trabajadores del metropolitano madrileño. La huelga del Metro estaba siendo seguida masivamente pero la patronal y el gobierno habían impuesto unos servicios mínimos del 70% en las horas punta y del 50% en el resto del horario. Los servicios mínimos son un arma contra la huelga de la patronal puesto que contra ellos los sindicatos pueden sólo reclamar en las instancias judiciales y para cuando estas los declaran abusivos, como ya ha ocurrido en el Metro de Madrid varias veces, ya ha pasado la huelga. Esto significaba que la huelga hacía el efecto de un alfiler en la piel de un elefante. Esperanza Aguirre atacó a los trabajadores del Metro diciendo que no podía aceptar el “chantaje” de la huelga y que los trabajadores tenían que sacrificarse pues eran unos privilegiados al tener empleo fijo y cobrar salarios altos.
El decreto se aprobó y en la asamblea del mismo día se decidió no ceder ni un milímetro ante la posición de la patronal y no realizar los servicios mínimos. En efecto, esa misma noche la propia asamblea se organizó en piquetes por líneas, informando a la población y al día siguiente el Metro no funcionó. 2 millones de usuarios se vieron afectados. Madrid se colapsó y los trabajadores demostraron quiénes mantienen la sociedad. El día 30 el paro fue masivo y no salió ni un tren. El gobierno autonómico quiso poner en marcha la línea al aeropuerto de Barajas. Pero los conductores lo impidieron. Por primera vez desde los recortes salariales del gobierno Zapatero, había habido una verdadera reacción obrera mostrando el camino para parar los ataques salvajes de la patronal y sus gobiernos.
A partir de estos acontecimientos los ataques de la patronal del Metro, del gobierno del “socialista” Zapatero y del gobierno regional de la derecha de Esperanza Aguirre no se hizo esperar. Hicieron causa común contra los trabajadores y pusieron en marcha toda la maquinaria de propaganda de los medios de comunicación para crear un clima propicio entre la población para quebrar la huelga. Fueron tachados de “insolidarios”, “chantajistas”, de tomar a la población trabajadora madrileña de rehenes, para sus fines egoístas y todo ello por no cumplir los servicios mínimos abusivos en una “huelga salvaje” y asamblearia. Esperanza Aguirre abrió más de 200 expedientes de despido y dieron orden a los médicos de la empresa y de la Seguridad Social de no dar bajas médicas para así impedir la “ilegalidad” de no cumplir los servicios mínimos.
A partir de aquí julio se ha convertido en un mes conflictivo y que puede preparar las movilizaciones en septiembre con la vuelta de las vacaciones. El comité de huelga convocó huelga el 1 y 2 de julio aceptando los servicios mínimos, como forma de contrarrestar toda la propaganda mediática en contra y poder negociar. Pero hasta ahora las negociaciones sólo han podido conseguir que la bajada de salarios ofrecida por la patronal sea del 1,5%. El lunes 12 se hicieron asambleas en las cuales los trabajadores no aceptaron la rebaja y siguen en lucha, convocando miércoles 14 y viernes 16 huelga con los servicios mínimos. Los trabajadores saben que si se vulnera el convenio y se aceptan los recortes después se generalizarán a todos los sectores y más sabiendo que la nueva reforma laboral aprobada por Zapatero permite a la patronal no cumplir los acuerdos sindicales.
Los trabajadores del Metro de Madrid han mostrado la única forma de frenar a la patronal y al gobierno en sus intentos de mantener los beneficios de la banca y de los capitalistas a costa de los trabajadores. En septiembre hay convocada una huelga general para el 29. El gobierno y la patronal han visto de lo que son capaces los trabajadores y sus ataques serán cada vez más violentos. Contra estos ataques la respuesta obrera no puede ceder y debe mostrar con las movilizaciones y la unidad, quiénes tienen en sus manos el funcionamiento de la sociedad. La única manera de no retroceder en nuestras condiciones de vida es luchando como lo han hecho los “metreros” y generalizar el conflicto contra los recortes sociales a todos los sectores obreros.
Lo que era previsible después de lo sucedido con Grecia ha comenzado con España y Portugal. Después irán los demás países. Zapatero se ha alineado ya descaradamente con los capitalistas; ha anunciado un ataque directo contra los trabajadores del Estado, los pensionistas y el gasto social para ahorrar 15.000 millones. La mayoría de los medios de comunicación explican que era inevitable, que son los funcionarios los que tienen que hacer sacrificios. Pronto nos aguardará una reforma laboral para abaratar aún más el despido.
Pero una vez más nos intentan engañar y culpar a los trabajadores de una crisis que la ha provocado el sistema financiero y el capitalismo. Encima nos quieren hacer creer que con el ahorro en salarios va a crecer la economía y va a desaparecer el paro. Cuando la verdad es que el dinero que quitan a los pensionistas, al gasto social y a los empleados del Estado va a ir a parar a los bolsillos de los banqueros y especuladores de la bolsa.
¿Por qué quieren que paguemos los trabajadores? Porque el endeudamiento del Estado ya se disparó desde el principio de la crisis; así como el endeudamiento de la inmensa mayoría de los Estados y por las mismas razones: todos ellos gastaron sin reparos para ayudar a sus banqueros y a su burguesía.
Una docena de grandes bancos – entre ellos el Banco de Santander y el BBVA- que son los amos en el campo de los préstamos a los Estados, prestan a pesar de todo, pero cada vez más caro. De esta forma Europa está en una espiral infernal: cuando se acerca el plazo de sus vencimientos, más alto es el interés a pagar y su deuda aumenta.
Los bancos españoles –Santander, BBVA, Banesto…- tienen la tercera parte de la deuda de Portugal y bastante de la nuestra. ¡Los Estados, endeudados por haberles pagado miles de millones a sus banqueros, necesitan financiación y piden prestado a estos mismos banqueros! ¡Mediante intereses, por supuesto, que se añaden a las ganancias hechas en la especulación!
El negocio es redondo: las operaciones financieras enriquecen a los banqueros y a sus mandatarios y arruinan la economía. La clase capitalista es la única responsable de la crisis. Se enriquece con ella mientras que los trabajadores son empujados hacia la pobreza. Continuará la situación hasta que se tope con una explosión social. Para ser verdaderamente eficaz, hace falta que en esta explosión social, las masas explotadas alcancen la conciencia de que es vital eliminar el poder de la clase capitalista sobre la economía.
¿Cuál es la verdadera causa de la crisis? Tanto la deuda pública y las bolsas de España y Portugal ahora, Grecia antes, están sufriendo la especulación, es decir, movimientos y desplazamientos de capitales que buscando ganancias máximas en el plazo de tiempo más corto, van de un país a otro sembrando el pánico y arruinando las economías ya de por sí dañadas.
Los dirigentes políticos hablan de mercados financieros, de que hay que aplacar los mercados y darle seguridad y que esto es por el “déficit” del Estado, porque se ha vivido por encima de las posibilidades. Pero en realidad detrás de esta “divinización” del mercado los dirigentes políticos no tienen ningún poder, son los grupos bancarios los que gestionan los capitales de los grupos de capitalistas que buscan las ganancias desplazando su dinero, comprando y vendiendo masivamente aprovechándose de las circunstancias.
Estos mismos bancos han sido salvados o ayudados con avales y préstamos de los Estados. El gobierno de Zapatero ha garantizado con 100.000 millones de euros los bancos españoles y con 50.000 millones para prestar dinero a éstos a bajo interés para que pudieran dar créditos. Pero los bancos españoles, como los del resto de Europa y del mundo, han utilizado este dinero para especular con las deudas de los Estados. Si bien es verdad que este dinero se devolverá al Estado, es un dinero que mantiene sus beneficios especulativos, es dinero público que se detrae del gasto social. En consecuencia, el mismo gobierno está aumentando su déficit para que los bancos ganen dinero.
Las medidas de Zapatero dicen que “son un mensaje a los mercados” para darle seguridad de que van a pagar lo que deben. Y estas medidas nos hacen pagar a los asalariados una crisis que han creado los bancos y los grandes capitales en su avaricia de ganar dinero. Pero la patronal CEOE y su jefe, el estafador Gerardo Díaz Ferrán, apoyan estas medidas porque los grandes capitales les estamos pagando sus beneficios y sus deudas.
¿Qué consecuencias traerán las medidas de Zapatero? Todas las medidas de Zapatero no harán más que aumentar la crisis y el sufrimiento de millones de familias trabajadoras. Si a los empleados públicos – funcionarios y laborales del Estado- les quitan del salario un 5% de media, las pensiones se congelan, las inversiones públicas se frenan en seco y el cheque bebé se elimina, el consumo se retraerá y la economía se frenará aún más, miles de pequeñas empresas y de autónomos cerrarán. Con el dinero “ahorrado” se pagarán los intereses de los bancos, que serán más ricos, pero a costa de empobrecernos aún más.
Durante años los gobiernos han potenciado la construcción de viviendas con créditos baratos de los bancos. Promotores inmobiliarios, constructores y banqueros han ganado dinero a espuertas aumentando el precio de la vivienda apoyándose en las hipotecas. Los que se han lucrado con estos precios ahora quieren que los asalariados paguemos el millón de pisos sin vender que tienen los bancos y las promotoras.
Estas medidas no hacen más que preparar una crisis mayor, en una locura de un sistema económico en poder de la dictadura de los capitalistas y financieros a través de la Bolsa y de los mercados. Después del ahorro para pagar la deuda del Estado, cuando el Estado esté saneado, vendrán otras quiebras, - las empresas españolas deben casi 2 billones de euros- y entonces otra vez el Estado irá en su ayuda.
Los trabajadores no podemos seguir manteniendo a estos parásitos que nos roban el salario, el gasto social y el dinero público para mantener un sistema económico que está corrompido y loco, que nos está llevando a una catástrofe social.
La clase trabajadora tiene que responder ante esta situación. Tenemos que salir a la calle y movilizarnos contra estos ladrones que nos quieren engañar para seguir robándonos. Sólo los bancos obtuvieron 19.000 millones de beneficios en 2009, las 35 grandes empresas de nuestro país 43.000 millones. Ellos son los causantes de la crisis y los que tienen que pagar con sus beneficios y no los trabajadores.
La única manera de frenar este deterioro y la pobreza de la sociedad a que nos lleva este sistema capitalista es la lucha, la protesta social. Los trabajadores debemos de convertir en masivas las huelgas, manifestaciones y movilizaciones que se convoquen.
LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS BANQUEROS
CONTRA LA CRISIS LUCHA OBRERA
Los trabajadores griegos están luchando contra del plan de “austeridad” que su gobierno “socialista” les quiere imponer. Dicen que es la única manera de salvar a Grecia de la quiebra. ¿Salvar a Grecia? A su gobierno, posiblemente, y a sus banqueros y armadores ricos. Pero la mayoría aplastante de la población deberá pagar: los empleados públicos, una disminución brutal de los salarios del 15 %; los jubilados, una bajada de las pensiones; el aumento del IVA y una reducción de los servicios públicos y de la protección social.
¿Y todo esto, por qué? Porque el endeudamiento del Estado griego, ya elevado, se disparó desde el principio de la crisis. Así como el endeudamiento de la inmensa mayoría de los Estados y por las mismas razones: todos ellos gastaron sin reparos para ayudar a sus banqueros y a su burguesía. A esto se suma que en Grecia, uno de los Estados más frágiles de la zona euro, los acreedores se fían cada vez menos de su capacidad de pagar su deuda.
Una docena de grandes bancos – entre ellos el Banco de Santander y el BBVA- que son los amos en el campo de los préstamos a los Estados, prestan a pesar de todo, pero cada vez más caro. De esta forma Grecia está en una espiral infernal: cuando se acerca el plazo de sus vencimientos, más alto es el interés a pagar y su deuda aumenta.
Y las dudas sobre la capacidad para devolver lo prestado aumenta la especulación y suben los intereses de los préstamos. ¡Y la decisión de las instituciones europeas permite a los mercados financieros tener la sartén por el mango! No sólo los bancos continúan cobrando los tipos de interés elevados, sino que además pueden dormir tranquilos: si Grecia cae, Europa paga.
¡No es Grecia la gran ganadora del asunto, son los bancos que la han estrangulado! Son los bancos, los beneficiarios de los miles de millones prestados por la EU. Se dice que los griegos tienen lo que se merecen porque "vivieron por encima de sus medios". ¡Ponen en el mismo saco a los banqueros y armadores junto con los asalariados, los jubilados y los parados, qué no han creado la crisis, ni especulan contra su país, sino que pagarán por los verdaderos causantes de la crisis: los capitalistas!
La especulación contra Grecia no se parará necesariamente con las medidas tomadas por Europa. Y la especulación va a otros países. Esto está ocurriendo esta semana con España. Y los bancos españoles –Santander, BBVA, Banesto…- tienen la tercera parte de la deuda de Portugal y bastante de la nuestra. ¡Los Estados, endeudados por haberles pagado miles de millones a sus banqueros, necesitan financiación y piden prestado a estos mismos banqueros! ¡Mediante intereses, por supuesto, que se añaden a las ganancias hechas en la especulación!
El negocio es redondo: las operaciones financieras enriquecen a los banqueros y a sus mandatarios y arruinan la economía. Lo que pasa en Grecia es, posiblemente, nuestro futuro. La clase capitalista es la única responsable de la crisis. Se enriquece con ella mientras que los trabajadores son empujados hacia la pobreza. Continuará la situación hasta que se tope con una explosión social. Para ser verdaderamente eficaz, hace falta que en esta explosión social, las masas explotadas alcancen la conciencia de que es vital eliminar el poder de la clase capitalista sobre la economía.
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