Noviembre 2009
Otros

LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN, NO ES EL DERRUMBAMIENTO DEL COMUNISMO


19-10-2009

    Se cumple el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Muro que separaba Berlín Este de Berlín Oeste. Este aniversario ha sido acontecimiento para aprovechar y propagar la idea del «derrumbamiento del comunismo». El CDU alemán, el partido de la derecha en el poder detrás de la canciller Angela Merkel, acaba de patrocinar una gran conmemoración que ha reunido en Berlín a los antiguos jefes de Estado vivos de la época. Pero más allá de todas estas celebraciones de propaganda derechista, ¿qué sucedió hace veinte años en Berlín? El 9 de noviembre de 1989, el gobierno de la RDA, la República Democrática Alemana, autorizaba a los alemanes del Este a viajar libremente al extranjero «sin ninguna condición particular». Al cabo de algunas horas, en Berlín, los guardias fronterizos, dejaban pasar a todo el mundo.
    Levantado en agosto de 1961, este muro vigilado por miles de guardias, que disparaban a quien intentara atravesarlo, era la plasmación odiosa de la frontera entre la RFA y la RDA. Según la propaganda de los burócratas estalinistas que dirigían la RDA, el muro debía ser una muralla contra « la emigración, la infiltración, el espionaje, el sabotaje, el contrabando y la agresión procedente del Oeste». En realidad, intentaba limitar las salidas de numerosos ciudadanos del Este que evitaban la dictadura y la Stasi "policía del Estado" o que querían un futuro mejor en la RFA. Porque su día a día, bajo un régimen dirigido por el SED, el partido socialista unificado que se pretendía comunista y fue presentado así por los anticomunistas, era de todo menos radiante. La vida en la RDA, aunque el paro y los sin techo eran raros, era mediocre y el miedo era permanente a una denuncia o una detención. Occidente cristalizaba muchos sueños, a través de su escaparate occidental-berlinés.
    Después de la II Guerra Mundial el temor de los Aliados imperialistas a los movimientos revolucionarios en Europa los había hecho aceptar una división de las tareas policiales con la burocracia estalinista de la URSS y los dirigentes de los países del Este que gravitaban en su órbita. Es, con el objetivo de prevenir cualquier intervención de la clase obrera, que Alemania fue dividida en 1945 en cuatro zonas de ocupación. Mientras que las tres zonas occidentales se unificaban en 1949 bajo el nombre de República Federal de Alemania (RFA), el Este se convertía en la RDA.
    El «bloque del Este» que agrupaba alrededor de la URSS los países llamados de «democracia popular» como Polonia, Hungría, Bulgaria, Rumania, Checoslovaquia y la RDA, fueron separados de Occidente por un «telón de acero». Lentamente los dirigentes de los países de la Europa del Este tomaron distancia de su protector soviético; con la excepción notable de la RDA cuyos dirigentes, frente a la presión directa de la RFA, necesitaban el apoyo de la URSS.
    Pero en el seno de la misma burocracia rusa una crisis política maduraba. En 1985, debilitada por una larga guerra en Afganistán, afectada por la baja del precio del petróleo y del gas, la URSS empezó con Gorbachov la Perestroika en una atmósfera que proclamaba la «Glasnost», la transparencia. Las ayudas a las «democracias populares» se hacía una carga. Y la URSS comenzó a aflojar su presión y dejó de utilizar la fuerza contra los opositores.
    Después de la retirada del ejército ruso de Afganistán en febrero de 1989, Polonia con Solidaridad, sale de la órbita soviética. Desde septiembre, el descontento crece en la RDA. Luego las manifestaciones reunieron a cientos de miles de participantes. Pero si los primeros días fueron días de euforia vinculada a la caída del régimen dictatorial del Este y al acceso libre a Alemania Occidental, la Jauja capitalista iba a hacer sitio rápidamente al desencanto.
    Rápidamente, la economía de la ex RDA se hundió. Entre 1990, año de la reunificación, y 1992, el producto interior bruto de las regiones del Este bajó un 38 %. Los grandes complejos industriales desmantelados, miles de empresas privatizadas, el reino de la rentabilidad capitalista disipó en algunos años muchas esperanzas, haciendo subir la tasa de desempleo hasta el 17 % en las regiones de ex Alemania del Este, mientras que era de l8% en el oeste. Una protección social real en la RDA, en términos de empleo, vivienda, estudios, salud, dejaba el campo libre a la «libre competencia» entre trabajadores. La gris dictadura burocrática a la «democracia» de las Bolsas.
    La derecha y la socialdemocracia explican estos acontecimientos como el fin del comunismo. Pero la realidad social es tozuda: el fin de la URSS y de los países de su órbita no ha sido la caída del comunismo sino la caída de un régimen burocrático y dictatorial que se decía socialista y que fue esa misma burocracia la que decidió pasar de funcionario con privilegios a capitalista. El fin del muro de Berlín no es sólo la caída de estos regímenes es también el comienzo del fin del capitalismo, organización económica y social que lleva la explotación, la miseria, y las guerras por todo el planeta.



Imprimir esta página Regresar
Voz Obrera - versión imprimible de la noticia.